Cuentos filosoficos

Cuentos filosoficos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Poussin inclinó la cabeza sobre el pecho como un hombre que sucumbe a una alegría o a un dolor demasiado fuerte para su alma.

—Escucha —dijo ella tirándole a Poussin de la manga de su desgastado justillo—, te tengo dicho, Nick, que daría mi vida por ti: pero nunca te he prometido, mientras yo viva, renunciar a mi amor.

—¿Renunciar? —exclamó Poussin.

—Si me mostrase así a otro, tú ya no me querrías. Y yo misma me encontraría indigna de ti. Obedecer a tus caprichos, ¿no es cosa natural y sencilla? A pesar mío soy feliz, e incluso estoy orgullosa de hacer tu amada voluntad. Pero ¡para otro!, vamos, quita[838].

—Perdona, Gillette mía —dijo el pintor arrojándose a sus rodillas—. Prefiero ser amado que glorioso. Para mí, eres más hermosa que la fortuna y los honores. Toma, tira mis pinceles, quema esos bocetos. Me he equivocado, mi vocación es amarte. No soy pintor, soy un enamorado. ¡Perezcan el arte y todos sus secretos!

¡Ella le admiraba, feliz, encantada! Ella reinaba, sentía instintivamente que las artes eran olvidadas a cambio de ella y arrojadas a sus pies como un grano de incienso.

—Sin embargo no es más que un anciano —prosiguió Poussin—. No podrá ver sino a la mujer en ti. ¡Eres tan perfecta!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker