El coronel Chabert y otras historias

El coronel Chabert y otras historias

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Lavienne se inclinó hacia su dueño y le dijo unas palabras al oído.

—Bien, ¿qué necesitáis para comprar vuestra fruta en el mercado?

—Pues, señor, necesitaría, para continuar mi comercio… sí, necesitaría diez francos.

El juez hizo una seña a Lavienne, que sacó diez francos y los dio a la mujer mientras el juez inscribía el préstamo en su registro. Al ver el movimiento de alegría que hizo estremecer a la vendedora, Bianchon adivinó la ansiedad con que sin duda había ido aquella mujer a la casa del juez.

Bianchon llevó aparte al criado e informose del tiempo que llevaría aquella audiencia.

—El señor ha tenido doscientas personas esta mañana, y todavía tiene que hacer ochenta más —dijo Lavienne—; el señor doctor tendría tiempo de ir a sus primeras visitas.

—Muchacho —dijo el juez volviéndose y cogiendo a Horacio por el brazo—, tomá, aquí tienes dos direcciones cerca de aquí, la una en la calle del Sena, la otra en la calle de la Ballesta. Corre hacia allá. En la calle del Sena, una joven acaba de asfixiarse, y en la calle de la Ballesta encontrarás a un hombre que necesita ingresar en tu clínica. Te aguardaré para desayunar.


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker