El coronel Chabert y otras historias
El coronel Chabert y otras historias LO QUE FUE DICHO ENTRE UNA MUJER DE MODA Y EL JUEZ POPINOT
El bueno de Popinot, sentado en el borde de su silla, frente al fuego, con el sombrero entre las piernas, miraba los candelabros dorados, el reloj, las curiosidades amontonadas en la chimenea, en fin todas esas lindas naderÃas tan costosas de las que se rodea una mujer de moda. Fue sacado de su contemplación burguesa por la señora de Espard, que le decÃa con una voz aflautada:
—Señor, os debo un millón de gracias…
—Un millón de gracias —pensó el buen hombre— es demasiado, no hay para tanto.
—… Por las molestias que os dignáis…
—¡Dignáis! —dijo para sus adentros— esa mujer se está burlando de mÃ.
—… Dignáis tomaros para venir a ver a una pobre pleiteante, demasiado enferma para poder salir…
En esto el juez cortó la palabra a la marquesa lanzándole una mirada inquisitiva con la cual examinó el estado sanitario de la pobre pleiteante.
