El coronel Chabert y otras historias
El coronel Chabert y otras historias —¡Ah!, señor presidente, puedo aseguraros que salà de casa de la señora de Espard en el momento en que sirvieron el té; por otra parte, mi conciencia…
—SÃ, sà —dijo el presidente—, el Tribunal entero, las dos cortés, el Palacio, os conocen. No os repetiré lo que he dicho de vos a Su Grandeza; pero, ya sabéis, la mujer de César no debe ser objeto de sospecha. AsÃ, no hagamos de esta tonterÃa un asunto de disciplina, sino una cuestión de conveniencia. Entre nosotros, debo deciros que se trata menos de vos que del Tribunal.
—Pero, señor presidente, si conocierais el asunto —dijo el juez tratando de sacar del bolsillo su informe.