El coronel Chabert y otras historias
El coronel Chabert y otras historias El procurador apretó la mano del coronel, le acompañó hasta la escalera y le alumbró.
—Boucard —dijo Derville a su pasante principal—, acabó de oÃr una historia que me costará quizá veinticinco luises. Si me veo robado, no lamentaré haber perdido mi dinero, porque habré conocido al más hábil comediante de nuestra época.
Cuando el coronel se encontró en la calle delante de un reverbero retiró de la carta las dos piezas de veinte francos que el procurador le habÃa dado, y las miró un instante a la luz. VolvÃa a ver oro por primera vez desde hacÃa nueve años.
—¡Voy, pues, a poder fumar cigarros! —se dijo.