El coronel Chabert y otras historias
El coronel Chabert y otras historias LA TRANSACCIÓN
Unos tres meses después de esta consulta, efectuada de noche por el coronel Chabert en casa de Derville, el notario encargado de pagar el semi-sueldo que el procurador pasaba a su singular cliente, fue a verle para conversar acerca de un asunto grave, y empezó por reclamarle seiscientos francos entregados al viejo militar.
—¿Te diviertes, pues, manteniendo al antiguo ejército? —dÃjole el notario, llamado Crottat, joven que acababa de adquirir el bufete en el que era pasante principal, y cuyo patrón habÃa huido después de una espantosa quiebra.
—Te doy las gracias, querido colega —respondió Derville—, por recordarme este asunto. Mi filantropÃa no pasará de veinticinco luises, y temo ya haber sido vÃctima de mi patriotismo.
En el momento en que Derville terminaba su frase, vio encima de su escritorio los paquetes que su pasante principal habÃa dejado en él. Sus ojos se fijaron en unos sellos oblongos, cuadrados, triangulares, rojos, azules, pegados a una carta por los correos prusiano, austrÃaco, bávaro y francés.
—¡Ah! —dijo riendo— he aquà el desenlace de la comedia, vamos a ver si he sido engañado.
Cogió la carta y la abrió, pero no pudo leer nada en ella, porque estaba escrita en alemán.
