Eugenia Grandet
Eugenia Grandet —Sólo tú me quieres —le decÃa a Nanon.
La mano de esta mujer cura las llagas secretas de todas las familias. Eugenia se encamina al cielo acompañada por un cortejo de buenas obras. La grandeza de su alma debilita las pequeñeces de su educación y las costumbres de su vida primera. Tal es la historia de esta mujer que no es del mundo en medio del mundo, que, hecha para ser magnÃficamente esposa y madre, no tiene ni marido, ni hijos, ni familia. Desde hace unos dÃas, se habla de un nuevo matrimonio para ella. La gente de Saumur habla de Eugenia y del señor marqués de Froidfond, cuya familia empieza a asediar a la rica viuda como en el pasado habÃan hecho los Cruchot. Se dice que Nanon y Cornoiller trabajan en favor del marqués, pero nada es más falso. Ni la gran Nanon ni Cornoiller tienen suficiente inteligencia para comprender las corrupciones del mundo.
ParÃs, septiembre de 1833