Los campesinos
Los campesinos Las ganancias anuales de Gaubertin y las de la señorita Cochet, los sueldos que percibían y sus intereses llegaron a ser tan considerables, que ni los parientes más afectuosos hubiesen demostrado mayor solicitud para tan excelentes criaturas. No puede saberse de qué manera el bribón mima a su inocente víctima. Una madre no puede ser más tierna con su hija adorada, ni más previsora con respecto a ella, de lo que es un comerciante con la vaca que ordeña; así, ¡qué éxito el de aquellas representaciones de Tartufo a puerta cerrada! Aquello merecía mejor suerte. Molière murió demasiado pronto, pues hubiera podido mostrarnos a un Orgon fastidiado por su familia, desesperado, maltratado por sus propios hijos, lamentando los halagos de Tartufo, diciendo: «¡Eran los buenos tiempos!».