Los campesinos
Los campesinos Incapaz de sospechar la influencia de la Mediocracia de su valle, Montcornet no mencionó a Gaubertin, cuya mano atizaba el fuego de aquellas renovadas dificultades. Después de comer, el procurador general cogió al conde de Montcornet por el brazo y lo llevó al despacho del prefecto. Al salir de la conferencia, el general escribió a la condesa que tenía que partir para París y que no regresaría hasta una semana después. Se verá, por la ejecución de las medidas que dictó el barón Bourlac, lo prudente de sus consejos; y si Les Aigues podían escapar a la malevolencia, debía ser únicamente adaptándose a la política que el magistrado acababa de aconsejar secretamente al conde de Montcornet.