Los campesinos
Los campesinos En el 1719 todos pudieron reÃr, pero a la risa sucedió el más profundo silencio.
—No hay nada risible en esto —respondió la mayordoma—; desde que estoy enferma, Arsenia pasa las noches velándome.
A pesar de aquella explicación, el cura Niseron lanzó sobre la señora Niseron y sobre su marido la fulminante mirada del sacerdote que se cree vÃctima de una conjura. El ama falleció poco tiempo después. Rigou supo explotar tan bien el odio del sacerdote, que el abate Niseron desheredó a Francisco Niseron en provecho de Arsenia Pichard.
En el 1823 Rigou seguÃa empleando, por agradecimiento, la misma cerbatana, para atizar el fuego, y dejaba el fuelle colgado del gancho.
La señora Niseron, loca por su hija, no la sobrevivió mucho tiempo. Madre e hija fallecieron en el año 1794. Muerto el cura, el ciudadano Rigou se ocupó personalmente de Arsenia tomándola por esposa.
El exfraile converso de la abadÃa, unido a Rigou como el perro a su dueño, se convirtió en palafrenero, jardinero, vaquero, criado y administrador del aquel sensual Harpagon.
Arsenia Rigou, casada en el 1821, sin dote, con el procurador del rey, recordaba algo la belleza un tanto vulgar de su madre y poesÃa la inteligencia cazurra de su padre.