Los campesinos
Los campesinos El ex gendarme guiñó el ojo con gesto burlón y señaló el jamón que Juanita, su hermosa criada, traía.
—Un pedazo de este jamón es capaz de espabilar a cualquiera —dijo el alcalde—; es de casa. Lo empezamos ayer…
—Mi querido consuegro, no sabía que tuviese cosas como éstas. ¿De dónde la ha sacado? —preguntó el ex benedictino al oído de Soudry.
—Es como el jamón —respondió el gendarme reanudando sus guiños—; sólo hace ocho días que la tengo.