Los campesinos
Los campesinos —Tiene usted razón —replicó Gaubertin—. Será preciso que una treintena se subleve a la vez, y mandarán a algunos a galeras…; en fin, serán detenidos los desgraciados que nos estorben después de habernos servido de ellos. Ustedes tienen por ahà dos o tres forajidos, como Tonsard y Bonnébault…
—Tonsard harÃa cualquier disparate —aseguró Soudry—, le conozco…, y podrÃamos calentarle los cascos por medio de Vaudoyer y Courtecuisse.
—Yo me encargo de Courtecuisse —dijo Rigou.
—Y yo tengo a Vaudoyer en el puño.
—Prudencia; ante todo prudencia —recomendó Rigou.