Los campesinos
Los campesinos —Dígame, señor solideo, ¿por casualidad cree usted que hay algún mal en hablar de como van las cosas? ¿Acaso somos nosotros los que denunciamos, detenemos o espigamos los campos? Si el señor conde quiere hacerlo y contrata un administrador para explotar Les Aigues, adiós cestos; el asunto quedará concluido y probablemente perderá usted más que yo… Eso que decíamos es entre nosotros, y únicamente para nosotros, ya que pueden estar seguros que no diría ni una sola palabra a Vaudoyer que no pudiera repetir ante Dios y los hombres… Pero no hay nada que impida prever los acontecimientos y aprovecharse de ellos cuando llega la ocasión… Los campesinos de este distrito tienen la cabeza muy cerca de la gorra; las exigencias del general, su severidad, las persecuciones de Michaud y de los que tiene a sus órdenes les ha puesto fuera de sí; hoy en día las cosas han llegado a tal punto que apostaría cualquier cosa a que ha habido algún jaleo con la gendarmería… Y ya está bien; vamos a comer.