Los campesinos
Los campesinos —Tú dejarÃas que detuviesen a toda la gente —le replicó Tonsard—, pero si alguien tocase a mi vieja, ahà está mi fusil, que no fallarÃa el tiro.
—Te digo —continuó Laroche dirigiéndose a Vaudoyer— que si se llevan tan sólo a uno de Conches, caerá un gendarme.
—¡Miren lo que dice el tÃo Laroche! —exclamó Courtecuisse.
—Lo dice, pero no lo ha hecho, ni lo hará… —replicó Vaudoyer—. ¿Qué valdrÃa hacer una cosa asÃ? Matar por matar, mejor serÃa matar a Michaud…
Durante esa escena, Catalina Tonsard estaba de centinela en la puerta de la taberna, para advertir a los bebedores que se callaran si pasaba alguien. A pesar de que las piernas no les obedecÃan demasiado, salieron de la taberna, y su ardor belicoso les dirigió hacia Conches, siguiendo el camino que durante un cuarto de legua bordeaba los muros de Les Aigues.