Los campesinos
Los campesinos El guarda, después de examinar el pie del árbol, descubrió un agujero empezado, pero sin encontrar el esperado gusano de piel dura, reluciente, con escamas, con puntitos oscuros y terminado con una extremidad parecida a la de los abejorros, de los cuales tiene la cabeza, las antenas y dos nervios en pinzas con los que corta las raÃces.
—Amigo mÃo, ahora comprendo la gran cantidad de árboles muertos que he visto esta mañana desde la terraza del castillo y que me han impulsado a venir aquà para buscar la causa de ese fenómeno. Los gusanos siguen arrastrándose, pero quien sale de los bosques son sus campesinos…
El guarda lanzó un juramento, y corrió, seguido de Blondet, a reunirse con la condesa, rogándole que se llevara a su mujer con ella. Cogió el caballo de José, a quien hizo que volviese a pie al castillo, y desapareció con la mayor rapidez, para cortar el camino a la mujer que acababa de matar a su perro y sorprenderla con la hoz todavÃa ensangrentada y con la herramienta con que hacÃa las incisiones en los árboles. Blondet se sentó entre la condesa y la señora Michaud, contándoles el fin de PrÃncipe y el triste descubrimiento que habÃan hecho.
—¡Dios mÃo! Hay que decÃrselo al general antes de que desayune —exclamó la condesa—; de lo contrario, la cólera podrÃa matarlo.