Los campesinos
Los campesinos —Lo intentaremos —repuso Sibilet—. Por mil quinientos, estoy seguro de encontrar un traidor, sobre todo si se le guarda el secreto.
—Aparentemos no saber nada, yo especialmente; serÃa conveniente que fingiera ser usted quien, sin saberlo yo, se ha dado cuenta de todo; de no hacerlo asÃ, podrÃamos ser vÃctimas de alguna otra mala jugada; tenemos que tomar más precauciones contra estos bandidos que contra el enemigo en tiempo de guerra.
—¡Pero son el enemigo! —dijo Blondet.
Sibilet le miró como hombre que comprende el sentido de sus palabras, y salió.
—No me gusta nada su Sibilet —prosiguió Blondet en cuanto oyó que el administrador salÃa de la casa—, es un hombre falso.
—Hasta ahora nada tengo que decir en su contra —contestó el general.