Los campesinos
Los campesinos Blondet se retiró para ir a escribir unas cartas. Ya no sentÃa la despreocupada alegrÃa de la primera vez que pasó una temporada en el castillo, estaba inquieto, preocupado; no eran en él presentimientos, como le sucedÃa a la señora Michaud, sino más bien una espera de desgracias previstas y ciertas. Se decÃa: «Todo esto acabará mal. Si el general no toma una decisión y no abandona un campo de batalla en el que será barrido por el número, habrá aquà alguna vÃctima. ¿Quién sabe incluso si podrá salir de aquà sano y salvo con su mujer? ¡Dios mÃo! ¡Esa criatura tan adorable, tan afectuosa, tan leal, tan perfecta, que tenga que exponerse asÃ…! ¡Y él cree que la ama! Pues bien, compartiré sus peligros, y si no me es posible salvarles, moriré con ellos».