Los campesinos

Los campesinos

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

—Tal vez sí… Es igual; mi madre no irá a la cárcel… ¡Pobre vieja! Ella es la que me cuece el pan, me proporciona vestido, y no sé cómo se las arregla para conseguirlo… ¡Ir a la cárcel, y por mi culpa! No tendría corazón ni entrañas. No, no. Y por miedo a que la delaten, esta misma noche voy a decirle que no vuelva a matar árboles.

—Pues mi padre hará lo que quiera; yo le diré que hay quinientos francos a ganar, y le pedirá a mi abuela si ella quiere ir. No meterán en la cárcel a una mujer de setenta años, aunque por otra parte, estaría mejor en la cárcel que en el granero…

—¡Quinientos francos…! Le hablaré a mi madre —dijo Bonnébault—. Si pudiera convencerla para conseguirlos, ya le dejaría lo que necesitase para vivir en la prisión; allí podría hilar, se entretendría, estaría bien alimentada y bien abrigada. Tendría muchas menos preocupaciones que en Conches. Hasta mañana, pequeña… No tengo tiempo de hablar contigo.

Al día siguiente, a las cinco de la madrugada, a poco de amanecer, Bonnébault y su madre llamaban a la puerta den Grand-I-vert, donde sólo la vieja Tonsard se había levantado.

—¡María —gritó Bonnébault—, la cosa está hecha!


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker