Los campesinos
Los campesinos —¿Se trata del asunto de ayer, lo de los árboles? —dijo la vieja Tonsard—. Todo está ya arreglado, yo me la cargaré.
—¡Ah, no, eso no! Mi hijo tiene la promesa de un arapende de tierra por ese precio, hecho por el señor Rigou…
Las dos viejas discutÃan cuál de ellas serÃa vendida por sus hijos. Al ruido de la discusión, la casa se despertó.
Tonsard y Bonnébault tomaron cada uno el partido de sus madres.
La moneda decidió a favor de la taberna. Tres dÃas después, al salir el sol, los gendarmes, desde el fondo del bosque, se llevaron a la Ville-aux-Fayes a la vieja Tonsard, sorprendida en flagrante delito por el guarda mayor y sus adjuntos, y por el guarda rural, con una mala lima que habÃa servido para hacer las incisiones en los árboles y un punzón con el que los delincuentes alisan las incisiones, igual que el insecto deja liso el camino hecho. En el atestado se pudo constatar la existencia de la pérfida operación en sesenta árboles en un radio de quinientos pasos. La vieja Tonsard fue trasladada a Auxerre; el caso correspondÃa a la jurisdicción del tribunal de lo criminal.
Cuando Michaud vio al pie del árbol a la vieja Tonsard, no pudo evitar el decir: