Los campesinos
Los campesinos —Esta es una de esas personas a quienes el conde y la condesa hacen tantos favores… Como la señora me escuchase, no le dejarÃa ninguna dote a la pequeña Tonsard, que aún es peor que su abuela…
La vieja levantó sus ojos grises hasta Michaud y le dirigió una mirada envenenada. En efecto, al saber quién habÃa sido el autor del crimen, el conde prohibió a su esposa que diese un céntimo a Catalina Tonsard.
—El señor conde hará perfectamente —afirmó Sibilet—, tanto más cuanto que me he enterado de que el pedazo de tierra que compró Godain lo adquirió tres dÃas antes de que Catalina viniese a hablar con la señora condesa. Está bien claro que entre los dos prepararon la escena para aprovecharse de la compasión que podÃan inspirar a la señora. Esa Catalina es muy capaz de haber intervenido en el asunto únicamente para conseguir la cantidad que pidió, ya que Godsin no ha mediado para nada.
—¡Qué gente! —dijo Blondet—. Comparados con ellos, los peores sujetos de ParÃs son verdaderos santos…
—Señor —interrumpió Sibilet—, el afán de dinero es lo que hace que en todas partes se cometan atrocidades. ¿Sabe quién delató a la Tonsard?
—No…
—Su propia nieta MarÃa; estaba celosa del matrimonio de su hermana, y para poderse casar ella…