Los campesinos
Los campesinos —¡Esto es espantoso! —exclamó el conde—. SerÃan capaces de llegar hasta el asesinato.
—¡Oh…! —respondió Sibilet—. Y por cualquier motivo. Tienen tan poco apego a la vida estas gentes… Les irrita trabajar siempre. En los medios rurales las cosas no son como en ParÃs; no puede usted hacerse una idea de la maldad de esta gente.
—Sigue siendo bondadoso y cólmales de bondades… —dijo la condesa.
La noche de la detención, Bonnébault fue al Grand-I-vert, donde se hallaba toda la familia Tonsard celebrando un espléndido festÃn.
—¡SÃ, sÃ, divertÃos! Acabo de saber por Vaudoyer que, para castigaros, la condesa no le dará a la Godain los mil francos que le prometió; su marido no quiere que se los dé.