Los campesinos
Los campesinos Se hizo venir a Langlumé, el molinero y adjunto del general de Montcornet, y contó cómo habÃa pasado la noche. Todos estuvieron en la taberna: sólo habÃan salido unos breves instantes al patio… Se hallaba con Tonsard desde las once y hablaron de la luna y del tiempo, sin que hubiese oÃdo nada sospechoso. Dio el nombre de todos los asistentes a la cena, asegurando que ninguno de ellos habÃa salido de la taberna. Hacia las dos de la madrugada acompañaron a los recién casados a su casa.
El general convino, con el sargento, el teniente de la gendarmerÃa y el procurador del rey, en traer desde ParÃs algún hábil policÃa, el cual entrarÃa en el castillo como obrero, conduciéndose lo suficientemente mal para que se le tuviese que despedir. PodrÃa beber, convertirse en asiduo del Grand-I-vert y quedarse en la región, murmurando contra el general. Ese era el mejor plan a seguir para cazar alguna indiscreción al vuelo.
—Aunque me cueste veinte mil francos tengo que descubrir al asesino de mi pobre Michaud… —repetÃa sin cesar el general de Montcornet.