Tratado de la vida elegante
Tratado de la vida elegante Esta doctrina fue tan bien comprendida que una mujer de calidad se vestía ante la servidumbre como si de bueyes se tratara y no quedaba mancillada cuando escamoteaba dinero a los burgueses (véase la conversación de la duquesa de Tallard en la última obra de Barrière); que la condesa de Egmont no creía cometer una infidelidad al amar a un campesino; que Madame de Chaulnes afirmaba que una duquesa no tenía edad para un plebeyo y que Joly de Fleury consideraba lógicamente a los veinte millones de sujetos como un accidente del Estado.