Tratado de la vida elegante
Tratado de la vida elegante Su vida está impregnada de una personalidad perpetua, cuyo perdón obtiene gracias a sus modales: artista con los artistas, viejo con un anciano, niño con los niños, seduce sin agradar porque nos miente por interés propio y nos divierte por cálculo. Nos guarda y nos mima porque se aburre y si nos damos cuenta hoy de que nos ha engañado, mañana volveremos para que nos engatuse… Este hombre tiene la gracia esencial.