Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador —¡Retiraos, miserables! —oyó Aviraneta que vociferaba el general.
Los cañones hicieron varios disparos de metralla. Ocho hombres quedaron muertos en la orilla española.
Aviraneta y sus amigos se dejaron llevar por la corriente del rÃo, y desembarcaron en Irún. De allÃ, don Eugenio pasó a San Sebastián, en donde fue a visitar al gobernador, y de San Sebastián, por Zarauz, Azpeitia y Elgóibar, llegó a Vergara, y tomó el camino de Alava.
En Vitoria, Aviraneta habló con un partidario liberal llamado Mantilla, quien le quitó toda esperanza de que Vitoria pudiera defenderse.
Salió de Vitoria, se detuvo en Haro, y el 15 de abril estaba en Logroño.
Don Julián Sánchez, el Salamanquino, mandaba la guarnición de Logroño.
TenÃa a sus órdenes dos batallones: uno, de infanterÃa de lÃnea, y otro, de milicia activa; este era el provincial de Logroño. HabÃa también un cuerpo de voluntarios a las órdenes del coronel don Eugenio Arana.
Aviraneta se presentó en seguida a Arana. Además de la milicia y de Arana, estaba en Logroño el pequeño grupo de guerrilleros que formaba la partida de el Hereje, que procedÃa de los pueblos de la orilla del Ebro.