Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador En una lancha grande se embarcaron el armador y los demás interesados en la expedición. En el bergantÃn estaba puesta la mesa sobre cubierta; hacÃa un tiempo delicioso.
Comieron, hubo los discursos de rúbrica, se levaron las anclas y comenzaron a navegar por el Garona abajo hasta Royan.
Se despidieron de todo el mundo, cruzaron la barra, y se pusieron en franquÃa.
A los seis dÃas de salir de Burdeos pasaron a la vista del pico de Teide, en Tenerife.
Entraron en el golfo de las Damas y en la zona de los vientos alisios, disfrutando de una temperatura deliciosa. Todos los dÃas comÃan pan fresco cocido en el horno del barco y agua deliciosa de los aljibes que enfriaban con nieve. Con veinte carneros y gran número de gallinas tuvieron carne fresca hasta su arribo a San Tomás.
Cruzaron la lÃnea de los trópicos, y llegó la fiesta de los marineros, que remojaron con cubos de agua a todos los que por primera vez pasaban el ecuador. Un marinero vestido de dios Neptuno, con su tridente en la mano, ordenaba a sus ministros que bautizaran a los neófitos.