Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador Dio parte Aviraneta, por consejo del padre Bringas, de este plan al cónsul español, y este le aconsejó que se guardasen de que se enteraran las autoridades de Cuba, porque el foco de la insurrección americana estaba en La Habana, que había entregado a los mejicanos el castillo de San Juan de Ulúa, y que allí se estrellarían todos los planes que se idearan para recuperarlo.
A principios de febrero llegó a Nueva Orleáns Peter Armony, conocido por este nombre inglés, aunque era español y llamado Fernández, poderoso comerciante y naviero de Nueva York. Se le dio cuenta de los planes, se manifestó conforme con todos ellos, e hizo a la Junta una oferta de 10 000 duros, un vapor y dos corbetas de vela. Además, se ofrecía a reclutar ciento cincuenta hombres, a comprar quinientos rifles, mil puntas de lanza y mil sillas con sus arneses.
Aviraneta y el padre Bringas trabajaban secretamente en Nueva Orleáns, formando una colonia compuesta de carpinteros, herreros, sastres, silleros y talabarteros y otros oficios, que servían para equipar la colonia militar, que, con la ayuda del padre Sedella y los feligreses católicos, iba siendo numerosa.