Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador LA EXPEDICIÓN BARRADAS
DESPUES de vacilar y consultar con diferentes personas, el capitán general se decidió a hacer una intentona para que Méjico volviera a mano de los españoles. Se hizo un plan de reconquista del castillo de San Juan de Ulúa y de Veracruz. PodÃan sacar tres mil hombres de la guarnición de la isla sin desatender la seguridad de ella. Sólo faltaba decidir a quién se encomendarÃa el mando de la expedición. Después de deliberar, se pensó en el brigadier don Antonio de la Oliva, coronel del regimiento de Cataluña.
El capitán general y De la Oliva empezaron a ocuparse con el mayor secreto en elegir la tropa que se debÃa embarcar, escogiendo jefes y oficiales y el Estado Mayor. No faltaba más que dar parte de la expedición al general de Marina don Angel Laborde para que habilitara los barcos necesarios; mas como entre este señor y el brigadier De la Oliva existÃan antiguas desavenencias, el marino se negó en absoluto, diciendo que se lo prohibÃa terminantemente la ordenanza de Marina. Que el deber de la Marina real era el de convoyar los transportes en donde navegara la tropa y el de defenderla, y que no podÃa asumir esa responsabilidad en aquellas circunstancias.