Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador Aviraneta, escribiendo artículos para un periódico mercantil, que le pagaba cuatro onzas al mes por media docena, vivió desde el mes de noviembre de 1828 hasta el 2 de junio de 1829. Entonces llegó el correo de España con el brigadier Barradas, que traía una real orden para realizar bajo su mando una expedición de vanguardia y reconquistar el reino de Méjico.
En seguida se dieron cuenta, tanto Aviraneta como el capitán general, que todo estaba fraguado por el general de Marina, que, negándose a coadyuvar en la expedición mandada por De la Oliva, había intrigado para que se hiciera otra mandada por Barradas, a quien todos consideraban como una nulidad.
Barradas mandó llamar a Aviraneta, y le expuso sus planes; Aviraneta le manifestó que estaba, sin duda, engañado cuando con un puñado de hombres se atrevía a emprender una empresa tan arriesgada.
—¡Calle usted, por Dios! —le dijo Barradas—. Usted no conoce a los que, como yo, hemos hecho la guerra de Costa Firme; en el momento en que pise las playas de Veracruz, con la infantería que llevo y la bandera en la mano, marcharé sin obstáculo hasta la capital de aquel reino.