Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador —Últimamente —dijo—, por la defensa de Tampico, el general Vives ha pedido al Gobierno la confirmación del empleo de comisario ordenador de guerra, y cuando iba a tomar posesión del cargo llegó a La Habana la noticia de la revolución de julio de ParÃs, y a mà me avisaron por la Venta Carbonaria lo que se intentaba en la frontera de España. Si no tengo cargo oficial trabajaré independientemente.
Mina habló francamente de sus planes con Aviraneta, y le confesó que iba arrastrado a una expedición en la que creÃa le parecÃa imposible que pudiera tener éxito. Sospechaba habÃa traidores en su campo y se iba al fracaso. También le dijo que no podÃa darle ningún cargo, porque todos estaban concedidos; que de presentarse antes hubiera encargado a Aviraneta un trabajo comprometido y peligroso: ver cómo se presentaban las guarniciones de San Sebastián y Santoña antes de emprender la expedición. Aviraneta dijo que todavÃa se podÃa intentar algo en este sentido, que él tenÃa amigos en San Sebastián.
Al dÃa siguiente escribió una carta a su primo Lorenzo de Alzate, diciéndole que se encontraba en Bayona. Una cascarota de Ciburu pasó la frontera con la carta. Un amigo de Aviraneta, ex guerrillero, llamado Campillo, quedó en avisar a un hermano suyo de guarnición en Santoña.