Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador Después de cenar se reunieron en el cuarto de Aviraneta Ochoa, Lacy e Iturri. A las once de la noche llegó Aguado.
—¿Qué hay? —preguntaron con ansiedad al auditor.
—El proyecto está rechazado. Los demás jefes a quien ha expuesto Mina los propósitos de ustedes han dicho que son inútiles.
Aviraneta, despechado y molesto por la incomprensión de los jefes liberales, se fue a pasar unos dÃas a Ustáriz, sin querer tomar parte en nada.
En Ustáriz se supo la derrota de los liberales. De los quinientos hombres de Valdés y Butrón que habÃan luchado en Vera, más de cien habÃan quedado en España entre muertos, heridos y prisioneros.
Mina y Jáuregui se habÃan salvado haciendo prodigios de valor. Mina anduvo por los montes, desorientado, perseguido y ojeado por perros de caza que echaron los realistas tras él. Después de fatigas enormes, rendido y con las viejas heridas echando sangre, llegó a Francia.