Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador Aviraneta, que tenía carta de seguridad y no había tomado parte en el movimiento, volvió a Bayona días después. Allí, por mediación de Iturri, se le comisionó para que, secretamente, fuera vendiendo los caballos que se habían salvado de la expedición. Aviraneta hizo el encargo, y fue vendiendo los caballos guardados en el bosque de Saint-Pee a los tratantes españoles y franceses.[5]