Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador El ministro le manifestó el estado crítico de Cataluña, las intrigas que allí se desarrollaban atizadas por los carlistas y los extranjeros, y lo conveniente que sería el que Aviraneta pasara al lado del general Mina para desentrañar aquellas maquinaciones y auxiliar al general.
Añadió que Mina hacía gran papel en Cataluña, que era muy querido por los liberales del país; pero que no tenía flexibilidad alguna; creía que a cañonazos y a tiros se podía dominar la situación, y en esto se engañaba. Era por esto conveniente que un hombre diplomático y de espíritu flexible se reuniera a él y le aconsejara.
—Bueno, pues nada; iré a Barcelona —dijo Aviraneta.
—Bien. Yo le daré a usted una carta. Mendizábal cogió un papel y una pluma, y comenzó a escribir.
La carta decía así:
Excelentísimo señor don Francisco Espoz y Mina.
Madrid, 30 de noviembre de 1835.