Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador El capitán don Pedro Mata había arengado elocuentemente al batallón de La Blusa para volverlo a la disciplina. ¡Mata, que el día anterior recomendaba la urgencia del movimiento!
Entonces don Eugenio pensó si la cabeza de los hombres del Mediterráneo sería como esos caracoles grandes, que suenan mucho y no dicen nada.
Mina dijo después, reconociendo que el movimiento constitucional no tenía relación alguna con la matanza del día anterior, que los que provocaron este movimiento no tuvieron valor para salir a la calle y ponerse al frente de él.
Aviraneta, por lo menos, no se presentó, por muchas razones: primera, porque el ponerse al frente parecía indicar el hacerse solidario y hasta director de las matanzas del día 4; después, porque a él no le conocía nadie en Barcelona.