Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador De Pau, el 12 de julio, marchó a Tolosa; luego, a Carcasona, y llegó a Perpiñán el 24. No hizo más que llegar a esta ciudad, cuando se vio rodeado por agentes de Policía secreta, que le impidieron hacer nada. Los tenía en el pasillo de la fonda, y cuando salía de ella le acompañaban por calles y paseos. Aburrido, y viendo que no había acción posible en aquellas condiciones, se decidió a volver a España; se embarcó en Port Vendres y marchó a Barcelona.
Recordando su prisión de la época de Mina, no quiso salir del barco; pero el gobernador le llamó a su presencia y tuvo que ir y dar una serie de explicaciones para que le dejasen seguir a Valencia.
De Valencia se trasladó a Madrid, y allí se quedó, como siempre, esperando el buen momento para entrar en acción. Tenía el proyecto de publicar un manifiesto para confundir a sus enemigos; pero las circunstancias eran tan graves, que en obsequio a la causa nacional iba a sacrificar la suya propia.
El mes de marzo se reunió gran número de batallones carlistas en Estella, y por falta de pagas se sublevaron.