Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador —Si usted, Jáuregui —añadió el lord—, fuera el comandante general de la provincia, no tendrÃa usted más que fijar el dÃa para que las fuerzas navales de su graciosa majestad saliesen para Zumaya; pero el comandante es el brigadier Araoz, y mi Gobierno me ha mandado varias veces que no obre más que en colaboración con las autoridades españolas. Si ustedes traen el consentimiento de Araoz, inmediatamente salimos.
Se pensó en visitar al brigadier Araoz, pero Aviraneta desconfiaba de la burocracia del ejército, y dio el proyecto por muerto.
Viendo este proyecto frustrado, empezó a maniobrar para ver si podÃa llevar la discordia al campo carlista por algún otro medio.