Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador Por esta época, Aviraneta redactó y mandó imprimir una proclama falsa, dirigida a los navarros y firmada por el capuchino fray Ignacio de Larraga, confesor de Don Carlos y uno de los expulsados después de los fusilamientos de Estella. Este padre Larraga, pico de oro, era un fraile un tanto grotesco.
En la falsa proclama de Aviraneta, atribuida a Larraga, se aseguraba que Maroto y sus compañeros estaban vendidos a los liberales, que era lo mismo que estar vendido al demonio.
La alocución apócrifa de don Eugenio terminaba así:
«¡Viva la religión! ¡Viva Navarra y sus voluntarios!»
Esta alocución causó sensación profunda en el campo carlista.