Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador Don Eugenio estaba en relación con el coronel Aguirre, uno de los antimarotistas exaltados, y este le escribía a la semana dos o tres veces. Lo mismo hacían Bertache y Orejón.
Para las intrigas de los antimarotistas de Bayona contaba con María de Taboada.
Aún tenía otros informes. Los fanáticos intransigentes, enemigos de Maroto, habían formado sociedades secretas, verdaderos clubs, en los cuales se conspiraba de continuo contra el general.
Los dos clubs principales antimarotistas estaban: uno en Azpeitia, y el otro, en Tolosa.
Aviraneta tenía muchos enemigos en Bayona. Los carlistas desconfiaban de él, y, aunque no sabían por qué ni por quién trabajaba, claramente comprendían que no era en pro de ellos. Al mismo tiempo, Valdés el de los gatos, Salvador y Martínez López le desacreditaban en todas partes.
En el Consulado de España todos eran enemigos, comenzando por el cónsul Gamboa.
Este tenía por entonces un agente que era su brazo derecho, Prudencio Nenin, antiguo comerciante de Bilbao, establecido en Bayona, hombre activo y enérgico; negociaba con el cónsul; los dos intervinieron en la primera empresa de Muñagorri. Nenin vivía en la fonda de Francia.