Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador El conde tenía, según ella, frecuentes entrevistas con el ministro del Interior y con el de Negocios Extranjeros de Francia, en nombre de los infantes.
Esto aseguró que era cuanto sabía, y añadió que si Aviraneta deseaba saber más, ella tenía un amigo íntimo en París, llamado el barón de Colins, para quien podía darle una carta de recomendación, y este señor le instruiría de todo cuanto supiera.
Varios días después, para que no chocara a Fanny la prisa de don Eugenio, le anunció este que pensaba trasladarse a París, y le rogaba escribiera la carta de presentación para el barón de Colins.
La muchacha escribió la carta a nombre de Domingo Ibargoyen. Don Eugenio, galantemente, le regaló un reloj de oro con su cadena, pues aunque tenía Fanny muy buenos vestidos no poseía alhajas. El reloj y la cadena le costaron a Aviraneta mil ochocientos francos, que pagó con gusto pensando que descubría un camino que le conduciría a desembrollar el misterio que tanto le interesaba.