Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador Cuando el general Lersundi fue presidente y Egaña ministro de la Gobernación, estuvo este en casa de Aviraneta a decirle que, de parte de la reina, del general y de la suya, venÃa a verle para que pidiese un cargo.
—Yo ya no quiero ser nada —contestó don Eugenio—. Me basta con vivir tranquilo.
Durante estos años intermedios entre la guerra civil y la revolución del 54 se oyó hablar mucho de Chico, sobre todo cuando comenzaron las prisiones y las deportaciones; Chico se hizo célebre como jefe de policÃa de Madrid.
Era muy odiado por el pueblo. Todo el mundo contaba horrores de él y se le consideraba como un esbirro capaz de los mayores atropellos y violencias.
La casualidad y la mala voluntad de un ministro hizo que Aviraneta apareciera unido a Chico en un asunto en que no tenÃan nada de común.
En 1847 prendieron a don Eugenio y a Chico, y los deportaron; a Aviraneta a Alicante; a Chico, a AlmerÃa.
El Gobierno habÃa interceptado una carta de don Eugenio enviada a ParÃs burlándose de los puritanos que ocupaban el Poder.