Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador —Esto va mal, los franceses nos están engañando —decÃa don FermÃn Esteban a su sobrino.
En esto ocurrió el motÃn de Aranjuez y la caÃda de Godoy; quizá con aquel cambio se arreglaran las cosas, pensaron muchos. No fue asÃ; las tropas francesas siguieron avanzando, y Murat entró en Madrid.
Las clases directoras españolas fueron de una esterilidad absoluta; no salió el hombre capaz de dirigir a los demás.
Sin el arranque y la genialidad del pueblo, la época de la guerra de la Independencia hubiera sido de lo más bochornoso en la historia de España.
Ibargoyen y su sobrino seguÃan leyendo gacetas, consultando mapas, llenos de preocupaciones, los dos igualmente agitados.
Pocos dÃas después, el general RodrÃguez de la Buria debÃa ir a Bayona; como ni el general ni su ayudante sabÃan bien el francés, y Aviraneta era amigo del ayudante, le llevaron a Francia como intérprete.
El general se presentó al prÃncipe Fernando, quien le dio la comisión de proponer a los reyes padres un acomodamiento.