Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador SIGNOS DE UNA GUERRA PRÓXIMA
EN medio de estas preocupaciones masónicas, revolucionarias y filantrópicas, se recibió en España el anuncio de la entrada de los franceses. Se decía que iban a cruzar la península para entrar en Portugal. Efectivamente, poco después pasaron el Bidasoa Junot, y luego Dupont. Al final de enero de 1808 presenciaron en Irún el espectáculo de la entrada del mariscal De Moncey con un cuerpo de ejército de veintidós mil hombres. Era el Cuerpo de Observaciones de las costas del océano, el tercero que pasaba la frontera.
El tío de Aviraneta recibía muchas gacetas y se enteraba de la marcha de la política de los imperios; discutía sobre estos asuntos con su sobrino, y se encontraba lleno de preocupaciones en vista de la expedición francesa.
¿Para qué querían los imperiales aquellos inmensos acopios de galleta? ¿Por qué tantas vituallas en ciudades tan distantes de los puertos donde debían embarcarse para entrar en Portugal? Por otro lado, la caballería que pasaba por Irún necesitaba, según don Fermín Esteban, para ser transportada, una enormidad de buques que no había.
En febrero se supo en Irún que el general Darmagnac se había apoderado por sorpresa de la ciudad de Pamplona.