Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador A Juan, el Brigante, y a los del escuadrón les hubiera gustado luchar con los franceses en número igual para probar la fuerza y la dureza de los guerrilleros; pero Merino no atacaba más que emboscado y cuando contaba con doble número de gente que el enemigo.
La victoria de los españoles era cuestión de tiempo.
Lo demás le parecÃan simplezas y ganas ridÃculas de figurar. En cambio, Aviraneta encontraba su guerra ratera y baja.
Mientras esto ocurrÃa, Napoleón habÃa entrado en Burgos el dÃa de San MartÃn y permanecÃa hasta el 22 de noviembre, en que salió para Madrid. Antes de su marcha nombró autoridades, echando mano de las pocas personas que creÃa afectas a su causa.
En sustitución del Ayuntamiento formó un cuerpo que llamó Junta de Municipalidad y gobierno, y para componer esta Junta designó a las personas siguientes:
Corregidor, don Juan Pérez de Ceballos; procurador mayor, don Juan Fernández Helguera; diputados: don Pablo Merino y Olmos, don Felipe Aviraneta, padre de nuestro protagonista; don Manuel Ordóñez Esteban y don Tomás de la Puente; secretario, don Manuel Vivanco.