Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador LA GUERRA SIN CUARTEL
EN 9 de mayo de 1809 el mariscal Soult dio la orden furibunda por la cual, desde aquel momento, no se reconocía más ejército español que el de Su Majestad Católica José Napoleón. Por consiguiente, todas las tropas y partidas de patriotas, grandes o pequeñas, se consideraban desde entonces formadas por bandoleros y ladrones; serían fusilados al momento los españoles aprehendidos con las armas en la mano, y quemados y arrasados los pueblos donde apareciese muerto un francés.
La Regencia o Gobierno de los patriotas contestó como réplica, meses después, al decreto de Soult lo siguiente: «Todo español es soldado de la patria; por cada español que fusile el enemigo serán ahorcados tres franceses y se tomarán represalias si estos queman los pueblos y las casas sólo por devastar el país». Se añadía que «hasta el momento que el duque de Dalmacia (Soult) no hubiese revocado su orden sería considerado personalmente como indigno de la protección del derecho de gentes y puesto fuera de la ley, caso de que le cogieran las tropas españolas».
Era la proclamación de la guerra sin cuartel. La barbarie contra la barbarie.