Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador Al finalizar el verano los franceses se desanimaron; las columnas no podían sostenerse en la sierra por no haber manera de abastecerlas. Venía la mala estación, era aún más difícil avituallar tanta gente en sitios desiertos y pobres, y poco a poco las tropas de Roquet fueron retirándose de la sierra.
Pronto supo Merino lo que pasaba, y comenzaron los avisos para la asamblea.
Días más tarde, el Director participó a Merino la inmediata salida de un edecán del ministro de la Guerra de Francia, portador de pliegos importantísimos del emperador para su hermano José y los mariscales de sus ejércitos en España.
Los guerrilleros atacaron al edecán y a su escolta.
En el encuentro no tuvieron herido alguno. Merino no se sintió cruel y respetó la vida de los franceses.
Al apoderarse de la valija vaciló y preguntó a los oficiales qué creían se debía hacer con ella.
Aviraneta observó que le parecía lo más natural abrirla y leer los pliegos, y después enviársela al Gobierno.
Se siguió este consejo, y Aviraneta, como más versado en el francés, fue el encargado de revisar los papeles.