Aviraneta o la vida de un conspirador
Aviraneta o la vida de un conspirador Había vuelto la guarnición francesa a ocupar Covarrubias, y Merino pensó sorprenderla y pasarla a cuchillo, como había hecho el año anterior.
Efectivamente, hicieron los españoles retroceder a los franceses, y se metieron en Covarrubias; pero no habían hecho más que entrar cuando se vieron envueltos en una nube de balas.
Tuvieron que salir más que al paso fuera del pueblo seguidos por los franceses.
En las tres horas de persecución los españoles perdieron poca gente para lo que se hubiera podido calcular. La partida se batió con pericia y serenidad asombrosas.
En marzo de 1812, los franceses cogieron prisioneros en Grado a los que componían la Junta Superior de Burgos, los llevaron a Soria y los fusilaron.
El cura Merino determinó tomar terribles represalias, y ahorcó, y luego quemó, a ochenta franceses, veinte por cada español fusilado.
Pasada esta racha de furia, Merino se dedicó a darse tono, a echárselas de general y a hablar con las autoridades.