Aviraneta o la vida de un conspirador

Aviraneta o la vida de un conspirador

🎯 ¿Cansado de los anuncios?
Elimínalos ahora 🚀

Por la noche vieron pasar el coche del Director con un pelotón de escolta por delante de ellos. Aviraneta se colocó de manera que el prisionero le viese y comprendió por su mirada que le había reconocido.

Lara y Aviraneta, dispuestos a hacer el último esfuerzo, siguieron detrás del convoy hasta salir del desfiladero de Pancorbo, y luego, marchando a campo traviesa, llegaron antes que el coche a Miranda de Ebro.

No llevaron al Director a la cárcel, sino a una posada próxima al pueblo. Aviraneta quería ver si por la luz comprendía en qué cuarto alojaban al prisionero.

Todas las ventanas estaban cerradas. De pronto, una del segundo piso se abrió, y, proyectándose en la luz, vio la figura del Director.

Aviraneta y Lara pensaron en lo que se podría hacer para libertarle.

El único proyecto posible era que uno de los dos saltara a la huerta, subiera por el tronco de la parra a la ventana y sacara por allí al prisionero.

Salieron a la calle. Al pasar por una tienda de frutas vio Aviraneta unos canastos de nueces muy gordas y compró media docena. Fueron al parador, abrieron dos nueces y metieron dentro de cada una de ellas un papel que decía. «Espere usted preparado esta noche».


👉 Descargar el audiolibro GRATIS en Amazon
Reportar problema / Sugerencias

eXTReMe Tracker