Camino de perfeccion
Camino de perfeccion —A mà todo esto me produce miedo; cuando pienso en las cosas desconocidas, en la fuerza que hay en una planta de estas, me entra verdadero horror, como si me faltara el suelo para poner los pies.
—No parece usted español —dijo el alemán—; los españoles han resuelto todos esos problemas metafÃsicos y morales que nos preocupan a nosotros, los del Norte, en el fondo mucho menos civilizados que ustedes. Los han resuelto, negándolos; es la única manera de resolverlos.
—Yo no los he resuelto —murmuró Ossorio—. Cada dÃa tengo motivos nuevos de horror; mi cabeza es una guarida de pensamientos vagos, que no sé de dónde brotan.
—Para esa misticidad —repuso Schultze—, el mejor remedio es el ejercicio. Yo tuve una sobreexcitación nerviosa, y me la curé andando mucho y leyendo a Nietzsche. ¿Lo conoce usted?
—No. He oÃdo decir que su doctrina es la glorificación del egoÃsmo.
—¡Cómo se engaña usted, amigo! Crea usted que es difÃcil de representarse un hombre de naturaleza más ética que él; dificilÃsimo hallar un hombre más puro y delicado, más irreprochable en su conducta. Es un mártir.
—Al oÃrle a usted, se dirÃa que es Buda o que es Cristo.