Camino de perfeccion
Camino de perfeccion Fernando sentÃa una debilidad como no la habÃa sentido nunca, y tuvo que hacer largas paradas. Schultze se detenÃa junto a él de pie, y charlaban un rato.
De pronto oyeron un ladrido lejano, más agudo que el de un perro.
—¿Será algún lobo? —preguntó Ossorio.
—¡Ca! Es un zorro.
El gañido del animal se oÃa cerca, o lejos.
—Voy a ver si lo encuentro; esté usted preparado por si acaso viene por aquà —dijo Schultze, y cargó la escopeta con grandes postas y desapareció por entre la maleza. Poco después se oyeron dos tiros.
Fernando se sentó en el tronco de un árbol.
Al poco rato oyó ruido por entre los árboles. Preparó la escopeta, y al terminar de hacer esto, vio a diez o doce pasos el zorro, alto, amarillo, con su hermosa cola como un plumero. Sin saber por qué no se determinó a disparar, y el zorro huyó corriendo y se perdió en la espesura.
Al llegar Schultze le dijo que habÃa visto al zorro.
—¿Por qué no ha disparado usted?
—Me ha parecido la distancia larga y creà que no le darÃa.