Camino de perfeccion
Camino de perfeccion Como ya no llovía, Fernando volvió a salir en dirección a las afueras del pueblo por un camino en cuesta que bajaba hacia el barranco por donde corre uno de los arroyos que bordean Segovia: el arroyo de los Clamores. El camino pasaba cerca de un convento ruinoso con el campanario ladeado. Desde el raso del convento partía una fila de cruces de piedra que iba subiendo, por colinas verdes las unas, amarillentas y rapadas las otras, rotas o cortadas en algunas partes, mostrando sus entrañas sangrientas de ocre y rojo. Cerca de las colinas se alargaba una muralla de tierra blanca, llena de hendeduras horizontales.